
La sociedad científica CEHVAL y la Asociación de Mujeres Bezneras.com han celebrado una actividad participativa, dirigida por la doctora en Filología María Teresa García del Moral Garrido, que ha unido investigación, didáctica, patrimonio doméstico y memoria oral
Béznar ha acogido el taller interactivo “Los objetos tienen su propia voz”, una actividad organizada por el Centro de Estudios Históricos del Valle de Lecrín y La Alpujarra (CEHVAL) y la Asociación de Mujeres Bezneras.com, que se ha celebrado en la antigua escuela, sede de la asociación.
El encuentro ha estado dirigido por María Teresa García del Moral Garrido, doctora en Filología, investigadora del CEHVAL y especialista en lengua, toponimia, memoria local y patrimonio cultural. La actividad ha reunido a un numeroso grupo de mujeres de la asociación, junto a algunos hombres que también han participado en la sesión, y ha convertido el espacio en una exposición viva de objetos familiares, relatos orales y saberes compartidos.
La Asociación de Mujeres Bezneras.com, presidida por Ángeles Robles, ha tenido un papel fundamental en el desarrollo del taller. Sus socias no solo han asistido a la actividad, sino que han contribuido activamente con la aportación de numerosos objetos antiguos, muchos de ellos conservados durante generaciones en el ámbito familiar. Esa implicación ha permitido que la propuesta adquiriera un marcado carácter comunitario, vinculado al territorio y a la memoria concreta de Béznar.
Entre las piezas reunidas se han podido ver objetos de notable antigüedad y valor sentimental. Se ha mostrado un muestrario de punto de cruz de 124 años, así como un farol con más de 150 años de historia que, según se ha explicado durante la sesión, se colgaba antiguamente en los naranjos para iluminar los riegos nocturnos durante los turnos de dula. También se han aportado un camal utilizado en las matanzas, una plancha antigua de gran peso perteneciente a la familia de la socia del CEHVAL, Soco Robles Vizcaíno, un candil de riego, una romana, una lechera, distintos faroles, un cencerro, una campana y otras piezas relacionadas con la vida agrícola, doméstica y laboral del pueblo.
La riqueza de la exposición ha hecho de este taller una de las sesiones más participativas de esta línea de trabajo. Cada objeto ha servido como punto de partida para una conversación: quién lo utilizó, cómo se llamaba, dónde se guardaba, para qué servía, qué recuerdos despertaba y qué palabras se han conservado asociadas a su uso. De este modo, el taller ha mostrado que el patrimonio cotidiano no se limita a la conservación material de las piezas, sino que se completa con la memoria oral que las acompaña.
Uno de los momentos más significativos se ha producido en torno a los llamados “sesos de la lumbre”, una pieza empleada para sujetar el puchero en el fuego. La palabra ha despertado especial interés entre las personas asistentes, muchas de las cuales no la conocían, y ha dado lugar a una conversación sobre la etimología, los nombres tradicionales y la forma en que el lenguaje conserva antiguas prácticas domésticas. La reflexión sobre el origen de las palabras ha sido uno de los ejes más estimulantes de la sesión.
El taller ha partido de una idea sencilla y poderosa: los objetos pueden ser interrogados como documentos históricos. Al observarlos con atención, al preguntar por su forma, por su uso, por su procedencia o por las manos que los emplearon, dejan de ser piezas mudas y comienzan a ofrecer información sobre la sociedad que los produjo y los utilizó. En ese gesto se ha situado la dimensión más didáctica de la actividad: aprender a mirar, describir, comparar, documentar e interpretar los objetos como parte de la cultura material.
Esta perspectiva conecta con una de las líneas esenciales del CEHVAL como sociedad científica: no solo investigar el pasado del Valle de Lecrín y La Alpujarra, sino también generar herramientas para que ese conocimiento vuelva al territorio. La investigación histórica, lingüística y patrimonial adquiere así una dimensión pública, educativa y social. El taller no se ha planteado como una conferencia cerrada, sino como un proceso de aprendizaje compartido entre la especialista y la comunidad.
En ese sentido, “Los objetos tienen su propia voz” ha sido también una experiencia de transferencia del conocimiento. La doctora García del Moral ha guiado la sesión desde su formación filológica y su experiencia investigadora, pero el contenido se ha enriquecido con las aportaciones de las personas asistentes. La memoria de las familias, las palabras usadas en las casas, los relatos de infancia, los recuerdos del trabajo agrícola y doméstico y las explicaciones sobre los antiguos usos han formado parte esencial del desarrollo del taller.
La actividad ha puesto de relieve el papel de las asociaciones de mujeres como espacios privilegiados para la transmisión cultural. En Béznar, la Asociación de Mujeres Bezneras.com ha demostrado su capacidad para movilizar memoria, reunir objetos familiares, activar la participación y convertir una propuesta científica y didáctica en una experiencia cercana, emotiva y comunitaria. La presencia de socias de distintas edades ha reforzado, además, la importancia de transmitir estos saberes entre generaciones.
El taller ha permitido comprobar que un objeto conservado en una casa puede permanecer aparentemente inerte si se desconoce su historia, pero cobra sentido cuando alguien recuerda su procedencia, su uso o el relato familiar que lo acompaña. Esa transmisión de boca en boca (de madres a hijas, de abuelas a nietas, de vecinas a vecinas) ha sido uno de los grandes valores de la sesión. La cultura popular se ha presentado así no como una reliquia del pasado, sino como una forma activa de conocimiento.
La propuesta celebrada en Béznar forma parte de una línea de trabajo que María Teresa García del Moral Garrido ya ha desarrollado en otros espacios asociativos, como Armilla, con la Asociación de Mujeres El Pilar, y también en colaboración con la Asociación Mujeres por la Cultura del Zaidín. En cada caso, el taller se ha adaptado al contexto local, a los objetos aportados y a la memoria concreta de las personas participantes.
En Béznar, esa adaptación ha adquirido una especial intensidad por la respuesta de la asociación y por la cantidad y diversidad de objetos reunidos. La actividad ha mostrado cómo la historia del territorio puede leerse también a través de sus enseres domésticos, sus herramientas de trabajo, sus objetos de riego, sus piezas de costura, sus utensilios de cocina o sus instrumentos de la vida agrícola.
El encuentro ha tenido igualmente un componente afectivo. Al finalizar, las integrantes de la asociación han tenido un detalle floral con María Teresa García del Moral, como muestra de agradecimiento por una actividad que ha sido recibida con gran interés. La asociación ha expresado, además, su deseo de seguir acogiendo nuevas propuestas culturales, dada su disposición constante a la participación y al aprendizaje compartido.
Desde el CEHVAL se ha valorado muy positivamente la celebración del taller, que ha demostrado la importancia de vincular la investigación científica con las asociaciones locales y con las comunidades que custodian la memoria del territorio. La actividad ha confirmado que el patrimonio no se conserva únicamente en archivos, museos o monumentos, sino también en las casas, en los objetos heredados, en los nombres tradicionales, en las labores de las mujeres y en las experiencias transmitidas durante generaciones.
Con “Los objetos tienen su propia voz”, Béznar ha escuchado la memoria de su patrimonio cotidiano. Se ha escuchado la voz de los objetos antiguos, de las familias que los conservaron, de las mujeres que los usaron, de quienes los recordaron y de una comunidad que ha vuelto a mirar su historia desde lo más cercano: aquello que ha formado parte de la vida diaria y que, al ser compartido, vuelve a hablar.















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