
Esta tarde se ha celebrado la II Sesión del Seminario Permanente de Historia, Arqueología e Historia del Arte “A propósito de Clío”, consolidado como un espacio de debate interdisciplinar en torno al análisis crítico de fuentes históricas.
La sesión, dedicada al estudio de los habices de la Alpujarra, tomando como punto de partida el trabajo de Ana María Carballeira Debasa, ha dado lugar a un debate intenso y especialmente fructífero que se ha prolongado durante una hora y media. A partir de la lectura del texto, los participantes han analizado los habices como un sistema de propiedad vinculado a la caridad en las sociedades islámicas premodernas, en las que la asistencia social descansaba fundamentalmente en la iniciativa privada y no en estructuras institucionales públicas .
Uno de los ejes centrales de la discusión ha sido la función social de estos bienes, destinados principalmente al sostenimiento de colectivos vulnerables, como los mezquinos, y a la redención de cautivos, considerada una obligación comunitaria en el contexto de una sociedad de frontera como la nazarí. En este sentido, se ha subrayado cómo los habices constituyen un mecanismo de cohesión social que articula prácticas religiosas, económicas y comunitarias, al tiempo que permite canalizar recursos hacia necesidades sociales concretas.
El debate ha incidido de manera especial en la naturaleza de las fuentes y en sus limitaciones. Se ha puesto de relieve que el conocimiento de estos habices depende en gran medida de los llamados “libros de habices” de 1527 y 1530, elaborados ya en época castellana con fines fiscales y administrativos. Tal y como plantea el propio texto, estos inventarios no ofrecen una visión completa de los habices de mezquinos y cautivos, ya que estos aparecen de forma subsidiaria, generalmente como referencias de lindes en la descripción de propiedades eclesiásticas, lo que impide reconstruir su volumen patrimonial y obliga a trabajar con una información fragmentaria .
A partir de esta problematización, la discusión ha girado en torno a las posibilidades metodológicas de trabajar con este tipo de documentación indirecta. Se ha reflexionado sobre cómo, pese a sus limitaciones, estas menciones permiten identificar la existencia, distribución territorial y tipología de los habices, así como reconstruir parcialmente una realidad heredada del período nazarí a través de fuentes cristianas. En este sentido, se ha destacado la necesidad de una lectura crítica y retrospectiva de la documentación.
Asimismo, se ha abordado la caracterización material de estos bienes, compuestos fundamentalmente por propiedades agrarias —tierras de cultivo y arbolado— en un contexto económico fuertemente dependiente de la agricultura de regadío. Esta dimensión ha permitido discutir la relación entre habices, estructura agraria y economía local, así como la fragmentación de la propiedad y las formas de explotación, generalmente a través de arrendamientos.
Otro de los puntos destacados ha sido el análisis del proceso de transformación de estos bienes tras la conquista castellana. Se ha discutido cómo, pese a haber sido inicialmente respetados en las capitulaciones, los habices fueron progresivamente confiscados, redistribuidos entre la Corona y la Iglesia y sometidos a nuevas formas de gestión, lo que alteró tanto su administración como su función original, favoreciendo además procesos de usurpación, pérdida y desarticulación del sistema .
La sesión ha estado marcada por un activo intercambio de preguntas, reflexiones e ideas en torno a la interpretación de las fuentes, la naturaleza del habiz como institución y los retos que plantea su estudio en contextos de cambio político y religioso.
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