ActividadesEl Lavadero del Sol cierra el ciclo CODOLI con una mirada a la memoria del agua, los trabajos de las mujeres y el barrio

Paula Sánchez Gómez, de la directiva de la sociedad científica CEHVAL, y el arqueólogo Manuel Pérez Asensio protagonizan en el Museo Arqueológico de Granada una sesión dedicada al documental sobre el Lavadero de la Placeta de la Puerta del Sol, con visita guiada, proyección y debate con el público

Hay patrimonios que se sostienen por la intensidad con la que una comunidad los recuerda. El Lavadero de la Placeta de la Puerta del Sol, en el Realejo granadino, pertenece a esa categoría de lugares discretos que condensan una parte esencial de la historia urbana: el agua, los trabajos cotidianos de las mujeres, las relaciones vecinales y la memoria compartida de un barrio.

Ese fue el eje de la actividad celebrada este viernes en el Museo Arqueológico y Etnológico de Granada, dentro del ciclo CODOLI “El pasado como profesión. Profesionales de la arqueología cuentan su trabajo”. La sesión estuvo protagonizada por los arqueólogos Paula Sánchez Gómez, de la directiva de la sociedad científica CEHVAL, y Manuel Pérez Asensio, e incluyó una visita guiada a la exposición del CODOLI instalada en el museo, la proyección del documental “El último de Granada: el lavadero de la placeta Puerta del Sol” y un debate posterior con las personas asistentes.

La actividad permitió acercarse al Lavadero del Sol desde una perspectiva amplia, en la que arqueología, conservación, memoria oral y divulgación se entrelazan para explicar el valor de un espacio profundamente vinculado a la vida cotidiana de Granada. El documental, cofinanciado por el Ayuntamiento de Granada, producido por Arquemus y realizado con la colaboración del Patronato de la Alhambra y Generalife, narra la historia y puesta en valor de este enclave situado a los pies de la Alhambra.

El lavadero de la Placeta de la Puerta del Sol, en el Realejo, está considerado el último lavadero público histórico conservado en Granada capital. Vinculado al agua procedente de la Acequia Real de la Alhambra, su historia remite a finales del siglo XIX y a un uso que se mantuvo hasta los años sesenta del siglo pasado. En torno a sus pilas, el agua fue también una forma de vida: allí se lavaba, se hablaba, se discutía, se cuidaba, se protegía, se aprendía y se compartía la vida del barrio.

La pieza audiovisual se detiene en la intervención arqueológica, en el proyecto de intervención-conservación desarrollado en el lavadero y en la memoria vecinal que todavía lo acompaña. Los testimonios recogidos permiten comprender que el patrimonio reside en la estructura material, en los recuerdos, en los usos, en las voces y en las experiencias que han dado sentido al lugar a lo largo del tiempo.

Durante la sesión, Paula Sánchez Gómez y Manuel Pérez Asensio explicaron el proceso de documentación, estudio y recuperación del lavadero, así como la importancia de interpretar estos espacios desde una mirada sensible a la historia social. El Lavadero del Sol apareció como un lugar de trabajo y sociabilidad, ligado al agua, a las tareas domésticas, a la economía cotidiana y a una memoria femenina que durante mucho tiempo ha quedado fuera de los grandes relatos patrimoniales.

La visita guiada a la exposición del CODOLI permitió conectar el contenido del documental con la muestra instalada en el museo, reforzando la idea de que la arqueología puede leerse también a través de los objetos, los gestos, los materiales y los espacios humildes. La actividad reivindicó el valor de aquellos lugares que ayudan a comprender cómo se vivía, cómo se trabajaba y cómo se construían los vínculos comunitarios.

La proyección de “El último de Granada” fue muy bien recibida por el público asistente, que participó después en un debate en torno a la conservación del patrimonio cotidiano, la importancia de la memoria vecinal y el papel de la ciudadanía en los procesos de recuperación patrimonial. La conversación confirmó el interés que despiertan estos espacios cuando son explicados desde su dimensión humana, histórica y social.

Con esta sesión, el ciclo CODOLI cerró una programación dedicada a mostrar la arqueología como una profesión plural y cercana. A lo largo del ciclo se han abordado experiencias muy distintas, desde el patrimonio defensivo y costero hasta los yacimientos de la Alpujarra y los espacios urbanos vinculados a la vida cotidiana. En todos los casos, el objetivo ha sido acercar al público el trabajo de quienes investigan, documentan, conservan y difunden el patrimonio.

El Lavadero del Sol recuerda que la historia de una ciudad también se escribe en sus espacios de uso común: en los lugares donde se lavaba, se hablaba, se discutía, se cuidaba, se protegía, se trabajaba y se compartía la vida. Su recuperación permite mirar Granada desde otra escala, más íntima y cotidiana, donde el patrimonio se convierte en memoria viva.